jueves, 13 de junio de 2013

De la avaricia de Goku al tampax embriagado

Hoy ha sido uno de esos días en los que las paranoias se apoderan de mí y se me va la olla. Pensando y pensando he llegado a una conclusión. 'Son Goku', el protagonista de 'Dragon Ball', en realidad es el mayor malvado de toda la serie de animación japonesa. A la hora de derrotar a uno de los enemigos fuertes, casualmente siempre estaba muerto, en el planeta de 'Kaito'. Sus compañeros le reviven y ahí va el rubiasco a por su peor enemigo. Sus compañeros después de recibir sendas tundas, ahí aparece el despeinado de Goku , todo chulo, para derrotarle. Se tira cincuenta mil capítulos peleando, dándose leña, lanzándose todo tipo de bolas de fuego y al final siempre termina igual, utilizando su poder universal. Vamos, digo yo que eso lo podría hacer desde el principio, que por su culpa 'Krilin' es uno de los máximos habitantes del planeta de 'Kaito'. Se pasa más tiempo muerto que los desfigurados de "The walking Dead".  ¡Coño Goku, mira por tus colegas!



Y claro, después de tanto desgaste de energía llega el turno de recuperar energías. Se come al menos diez platos él sólo y no engorda. Sólo le falta tomarse la copita de después del café, pero que no se pase que se coge una cogorza...

Hablando de cogorzas, no tiene nada que ver con nuestro héroe, pero el otro día escuché en la radio una curiosidad que me ha dejado patidifuso. La juventud norteamericana, indagando en sus ratos libres, ha conseguido la fórmula para pillarse un pedo espectacular en menos de cinco minutos. Os voy a decir lo que necesitáis para tal acto:


  • Un tampón (no importa la marca, sirven hasta las de marca blanca).
  • Un vaso o copa donde servir la bebida alcohólica que vamos a "consumir". Aquí también da igual si es de marca blanca. lo importante son los grados...
  • Un rollo de papel higiénico (cuando termine de contar esto sabréis para qué).


En primer lugar vertimos la bebida alcohólica sobre nuestro vaso o copa. A continuación desempaquetamos el tampón y lo mojamos en nuestra bebida. Y ahora viene lo más importante. Varía si se trata de un hombre o una mujer. La mujer se lo inserta en su ... ejem... ahí y el hombre por todo el orto. En menos de cinco minutos jura todo el que lo ha probado que hace el efecto deseado.