martes, 4 de febrero de 2014

París, ciudad de dulce y otros olores

Acabo de llegar de París después de pasar un fin de semana espectacular. Una ciudad en la que todo huele a perfume y a dulces. Entran ganas de comerse a bocados la Torre Eiffel. ¿Que si venimos con un niño bajo el brazo? La verdad es que cigüeñas he visto pocas, pero me he hartado de ver cuervos...


El viaje ha sido tan "express" que todavía no se si estoy allí o si ni siquiera he estado. Bueno si, el culetazo que me metí en la ducha del hotel tuvo que ser real, todavía sufre cuando toma asiento.

Y hablando de baños. Únicamente en París, ciudad del amor y la lujuria, para una cagada descomunal te acompañan hasta la puerta como si de un restaurante de cinco estrellas se tratara. Ese euro y medio que me costó no paga a ese hombre que entró a continuación a limpiar el baño de posibles malos olores. Lo que tuvo que comerse el pobre. Cuando entré olía 'que te cagas' y cuando salí hice esa expresión literal...