martes, 24 de abril de 2012

Aventuras y desventuras de una buena hostia a tiempo

¿Os acordáis cuando éramos unos niños? Llegabas a casa después de haberte metido una hostia en la rodilla y encima tu madre te daba otra - ¡Cómo te has hecho eso!-PLASS. Por esa regla de tres, a Froilán cuando le vio su madre tras ir de caza ¿le pegó un tiro en el otro pie?. Para compensar...
Que bonito ser niño. Sin preocupaciones de nada, ni hipotecas, ni letras... Únicamente preocupados de salir, beber, gastar dinero, tuitear, fo...ejem, ejem., amar... Todos lo hemos sido alguna vez, excepto Chiquito de la Calzada... Lleva más de veinte años en la televisión y tiene más pelo ahora que antes. También tenemos el caso contrario. ¿Cuándo se hará mayor Michael J. Fox? Pero este caso es normal, tanto viajar en el tiempo su crecimiento se quedó estancado en el "nivel chupete".
No todos hemos sido felices. La niñez para algunos ha sido un inconveniente. Pensemos en la de Mourinho por ejemplo, cuando le castigaban sin poder entrenar a sus "playmovil"- ¡Por qué!¡Por qué!. Y a la más mínima el dedito al ojo... O la infancia de Fernando Alonso, para el que los inviernos eran muy duros. Nunca encontró una bufanda a su medida... O Urdangarín, que nunca llevó guantes por tener las manos tan largas... Decidme que éste último no se hubiera merecido una buena hostia de su madre a tiempo.