lunes, 20 de agosto de 2012

DIA 6: Crucero "Brisas del Mediterráneo" (Túnez)

Última visita a tierra antes de volver a la vida real. Como todas las mañanas, desayuno, amplio y energético. A este puerto llegamos algo mas tarde que los últimos días, así que disfrutamos un poquito del barco por la mañana, que ya era hora. Además, habíamos contratado la excursión por un precio de 45 euros por persona. Habíamos quedado con la pareja con la que cenábamos todas las noches y unos amigos de esta para irnos juntos a la excursión.


Era uno de los destinos al que mas ganas le tenía mi mujer, así que lo cogimos con mucho entusiasmo. 

En el puerto nos recogió un autobús y su respectivo guía, tunecino, mas listos que las piedras. Podéis conocer su voz en una anterior entrada mía: Apu de guía en Túnez

Pensábamos que veríamos ruinas romanas espectaculares como Cártago, donde se encuentran los restos de un antiguo anfiteatro y algunas otras ruinas. Atención a las fotos, esto es lo que vimos desde el bus:





La siguiente parada fue para visitar unas termas romanas. Fue lo único que mereció la pena visitar. Algo curioso, que a día de hoy pienso que fue un timo por parte de nuestro guía, es que por cada cámara de fotos o video que entrases en las termas debías pagar un euro, así que él mismo pasó uno a uno pidiendo el dinero. Yo llevaba de las dos cámaras así que tuve que dar dos euros. Acabaron en su bolsillo, estoy seguro.



Vuelta al autocar y nos pusimos en dirección a un pueblo de Túnez llamado Sidi Bu Said. Pueblo peculiar, ya que todas las casas son blancas y sus ventanas o persianas azules. Nos dijo el guía que fueron los andaluces hace muchos años los fundadores de este pueblo, de ahí su parecido con las casas andaluzas.

Nada mas llegar al pueblo intentó nuestro peculiar "Apu" llevarnos a las tiendas que a él le parecía, creemos que cobrando comisión o posiblemente de familiares o amigos. Nosotros pronto nos separamos del grupo y lo hicimos por nuestra cuanta. Tampoco había mucho que ver aparte de puestecillos. Son parecidos a los españoles, pero los tunecinos son un poco pesados a la hora de negociar, ya que tienes que regatear. Te siguen hasta donde haga falta. Recuerdo que por una gorra típica de allí un comerciante empezó pidiendo 60 euros y fue bajando, él mismo, sin decirle nada hasta los 5. Finalmente no la compramos, jejeje. Aquello es puro acoso.




A la hora acordada cogimos el autobús dirección al barco. Mi mujer desde este día ha decidido no volver a ningún país árabe. Con las ganas que le tenía...

El único lugar en el que se podía ver tiendas con tranquilidad es en puerto, donde los precios están puestos, así que no es posible regatear. Tras una vuelta por las tiendas, vuelta al barco y a seguir disfrutándolo, que ya quedaba poco. 


El siguiente día fue todo de navegación, de vuelta a nuestras casas, de pena, de añoranza y de muchas ganas de volver a embarcar, ya que a nuestro modo de ver no hay mejor manera de disfrutar al cien por cien de unas vacaciones. Gracias a Pullmantur por unas vacaciones inolvidables.