jueves, 7 de junio de 2012

DIA 4: Crucero "Brisas del Mediterráneo" (Roma)

El comienzo de este día resultó un poco frustrante. Amaneció con tormentas y se dudaba si ese día se podría desembarcar. Todo lo malo que nos podría pasar es que nos pasaríamos el día comiendo, bebiendo, yendo a nuestra bola... ¡Eso no es vida, hombre!.
Así se presentaba la mañana 
La mañana comenzó a abrirse un poco. Nosotros nos encontrábamos reunidos en el salón de espectáculos, esperando a que nos dijeran si se podía desembarcar o no. Definitivamente, unas dos horas mas tarde aproximadamente, dieron luz verde y por fin pudimos salir de allí. Teníamos menos tiempo para visitar nuestra querida Roma.
El barco atracaba en Civitavecchia, población que se encontraba a unos 80 kilómetros de la ciudad imperial, así que o bien íbamos en tren, que se encontraba cerca la estación, o bien cogíamos algún autobús.
Decidimos que lo mejor era coger el tren, así que nos dispusimos a andar hacia la estación. De camino nos encontramos con varios autobuses y muchos de los pasajeros que viajaban en nuestro buque y nos dijeron  que serían visitas guiadas a Roma independientes a las de Pullmantur, que eran supercaras. Mi mujer con toda la cara del mundo preguntó a una de las muchachas que estaba allí, que parecía ser la guia, si había sitio para dos personas. En un primer momento tuvimos que esperar ya que estas visitas guiadas se contrataban por internet. A los diez minutos nos dijo que sin problemas, que subiésemos, que aquello se pagaría al final de la jornada. La verdad que la diferencia era abismal. Si no recuerdo mal nos costó a cada unos 20 euros, cuando con el barco el precio era de 90 por persona. Así ahorrábamos dinerito para montarnos nuestras barbacoas de después del crucero...
El trayecto, de una hora aproximadamente, no se nos hizo muy largo, aunque he de decir que aquel autobús estaba un pelín destrozado el pobre. Ya llegando a Roma de repente sentí como un líquido me cayó sobre las piernas desde la parte de arriba de mi asiento, de la zona del foquito. A día de hoy aún desconozco si se trataba de agua o cualquier otra sustancia...
Ya entrando en Roma te das cuenta que no estas en cualquier ciudad el mundo. Aquello es otra cosa, es impactante, espectacular, impresionante. No recorres ni 10 metros y ya estas viendo monumentos y otro tipo de arquitectura romana. Aquí os dejo unas fotos del recorrido en bus.



Nuestra primera parada era en el Vaticano. La inmensidad de semejante templo te deja boquiabierto. Lo que se ve en la tele no impresiona lo suficiente como cuando lo ves en persona. Hicimos cola para la Basílica de San Pedro, que era gratuita.Una cola bastante amplia. No  daba tiempo de ver los museos ya que íbamos con la hora pegada debido al retraso del desembarco. Nuestra guía después de llevarnos a una tienda enfrente del Vaticano, comenzó a explicarnos por una radio y unos cascos que te entregan, previo pago de un euro, la historia de aquella belleza arquitectónica, así como la historia de los múltiples papas que han existido. Todo lo que pudiera decir era poco, ya que tanto a mi mujer como a mi se nos caía la baba de tanto llevar la boca abierta. Aquí os dejo unas fotillos para que disfrutéis, donde no se contempla ni por asomo la maravilla que estábamos presenciando.











Después de esto nos llevaron a ver otra obra de arte. Pasa lo mismo que por la tele o por imágenes. Estoy hablando de la Fontana de Trevi. !Aquello era enorme¡ Allí no dejaron unos 20 minutos a nuestro aire y nos metimos un helado italiano entre pecho y espalda. ¡Sublime!. 
La tradición dice que todo aquel que se encuentre en la Fontana y quiera volver a Roma, debe lanzar una moneda, de espaldas a la fuente, con la mano derecha por encima del hombro izquierdo. Algo así:

Nosotros lo hicimos y este año volvemos otra vez y ya nos queda nada más una semana para repetir...
La próxima parada fue en El Panteón. Por desgracia estaba en obras y la foto no es de lo más espectacular, pero merece la pena.

La siguiente parada era a la que mas ganas le tenía desde hace mucho tiempo. Como no, estoy hablando de el Coliseo o Colosseum como se dice en italiano. Aquello es enorme. La verdad que mis espectativas fueron  colmadas sobradamente. Estaba ante uno de los lugares en los que siempre quise estar de niño.


Sin ya mas tiempo la guía nos reunió a todos y nos fuimos de vuelta al barco. Fue un día inolvidable. 
Tras el trayecto en bus hicimos lo de siempre. Comer como locos, dar vueltas por el barco, hacer el vago, cenar y pronto a la cama porque como casi todos los días acabamos reventados.
Si queréis ver este mismo día pero con las palabras de mi mujer pinchad aquí: http://lamiradadeluci.blogspot.com.es/2012/04/crucero-brisas-del-mediterraneo_06.html