martes, 12 de junio de 2012

DIA 5: Crucero "Brisas del Mediterráneo" (Nápoles)

Uno de los días que considerábamos mas flojo era este, pero nada mas lejos de la realidad. Se convirtió posiblemente en nuestra segunda mejor parada del crucero.
Ese día, como el resto de días, desayunamos, nos preparamos y nos dispusimos a salir del barco. Este puerto era uno de los mas sencillos ya que salías de allí y te encontrabas con el mismo corazón de la ciudad. Lo primero que se aprecia es el Castillo Maschio Angioino, mas conocido como Castel Nuovo.  Nápoles era una ciudad muy medieval, lo que a mi me encanta. Me recuerda a la serie Juego de Tronos.
El día que nos salió en la ciudad italiana fue espectacular, teniendo en cuenta que nos encontrábamos en pleno octubre. 
Continuamos caminando y llegamos hasta una galería, la Galería Umberto I, una de las mas bellas junto con la de Milán. Aquí encuentras todo tipo de tiendas, entre ellas un Zara, donde realizar todo tipo de ocio, sobre todo el desenvainar la cartera una y otra vez.
Continuamos caminando y llegamos hasta la Plaza del Plebiscito. Muy hermosa, pero después de visitar el Vaticano todo lo que visitas te sabe a poco.
Después de esto nos fuimos a dar una vuelta por el centro, bohemio y acogedor a la vez. Calles estrechas y tiendecillas de barrio de toda la vida como pescaderías en plena calle.

A continuación fuimos en busca del Castillo del Huevo, que tiene este nombre porque se dice que fue construido sobre uno. La entrada a este castillo es gratuito y la verdad que merece la pena. Camino a él te encuentras con vistas del Vesubio espectaculares. Os dejo unas fotillos tanto del volcán como del exterior e interior del castillo:






Un día impresionante. Recomiendo visitar esta ciudad que dicen ser una de las mas peligrosas de Italia. Mi sensación no fue esa, todo lo contrario. Gente amable y muy parecida a la española. Ahora, eso si, conducen fatal. En los pasos de cebra tiene que ser el peatón el que ceda el paso a los vehículos porque ellos no paran.
Vuelta al barco. Con el día que hacía apetecía ir al Jacuzzi. Lo probamos por primera vez. Eso es lujo. Yo probé también la piscina, donde curiosamente el agua es salada, del mismo mar, fría como ella sola.
El resto de tarde lo de todos los días. Comer, comer y comer, beber algo (poco, lo juro) y vaguear a tope. Ya sólo nos quedaba Túnez y el día de navegación.