martes, 8 de mayo de 2012

DIA 2: Crucero "Brisas del Mediterráneo" (Mónaco)

Nos levantamos temprano ese día, igual que todos. A diferencia de otros es que en esta escala la llegada a puerto se llevaba a cabo más tarde, sobre las doce.
Se levantó un gran día, un sol impresionante. A mi mujer esta escala no le hacía mucha ilusión, pero a mi si, iba a emular al gran Fernando Alonso por esas curvas de Mónaco.
Sobre las doce y pico llegamos a Villefranche, puerto en el que atracaba el barco, ya que en Mónaco era imposible debido a su pequeño tamaño.
Bonito pueblo de Francia este, a unos veinte minutos de Mónaco en tren. El barco nos dejó a la distancia que vemos en la foto, así que sólo nos quedaban dos formas de llegar a tierra. O bien te vas nadando (que yo no se) o bien esperas a que una barca más pequeña viniese a por ti. Optamos por lo segundo...

Ahí estamos nosotros en la barca que nos vino a recoger y ya después en el puerto. Como veis yo no llevaba nada encima...
Ese día nos juntamos con varios compañeros de crucero, en concreto una pareja con niño. Éramos los únicos que teníamos la guía de como llegar a la estación de tren. Una vez en la estación, compramos los billetes y rumbo al circuito... perdón, a Mónaco. 
Una vez en Mónaco nos separamos de la otra pareja e intentamos seguir nuestra guía. Misión imposible. No os fiéis de los mapas de Mónaco que hay colgados en Google. Nosotros lo intentamos y al final  tuvimos que improvisar un poco. Yo tuve tiempo de comprar un yate:
Y poco después tuve un accidente. Una planta de Aloe Vera intentó agredirme en la frente y lo consiguió. Me hincó uno de sus pinchos en la frente y comencé a sangrar como un condenado. Cuando dejé de sangrar, simplemente me había dejado un puntito, una herida imperceptible. Buscadla aquí:
Aparte de un yate, tuve también tiempo de limpiar las llantas del Ferrari que me compré allí hace ya unos años. Lo visito cada treinta años aproximadamente...
Esto era justo delante del Casino de Monte Carlo. Uno que tiene caché... 
A continuación continuamos con la caminata. Ese día tuvimos que andar al menos ocho o nueve kilómetros. Acabamos destrozados y con la sensación de que los pies no eran nuestros. Mis zapatillas comenzaron a echar humo, como los coches de Fórmula 1. Hicimos el recorrido de esta competición al completo, incluso pasamos dos o tres veces por debajo del túnel que cruzan a mas de 250 km/h. 



Ahora tocaba visita a unos jardines preciosos que Grace Kelly ordenó se construyesen allí. La verdad que mereció la pena su visita.

A continuación fuimos a comer algo. Nos comimos un bocadillo cada uno. No creáis que es tan caro como se piensa desde fuera. Lo más caro es la Coca-Cola. 
Tras llenar un poco nuestras barrigas continuamos con  nuestro particular Xacobeo. Buscábamos el Palacio Grimaldi, la Catedral de Monaco y un par de sitios más. Resulta que todo ello se encontraba en la parte más alta de la ciudad, así que tocaba andar cuesta arriba. Mereció la pena por que lo que vimos era precioso. 




Y después de ver esto y ya de vuelta, una gran panorámica de Mónaco:
Con los pies destrozados y con mucho calor encima fuimos dirección de la estación de tren, donde  estuvimos a punto de cogerlo en dirección contraria. La verdad es que no está muy bien explicado para el turista que no entienda francés. Fue gracias a un joven de nuestro crucero por lo que no nos equivocamos. Ya me veía en Italia sin haber ni siquiera subido al barco...
Ya en Villefranche, esperamos a la barca que nos llevaba a nuestro Sovereign y pudimos sacarle esta preciosa foto:
 Por fin en el barco. A ducharse, cenar, salir a fumar, dar una vuelta, beber... y sobre todo ¡DESCANSAR!
Continuará...

Otro punto de vista de este mismo día, pero por mi mujer: http://lamiradadeluci.blogspot.com.es/2012/03/crucero-brisas-del-mediterraneo_28.html