lunes, 21 de mayo de 2012

DIA 3: Crucero "Brisas del Mediterráneo" (Pisa)

Nuevo día en el crucero, tempranito en marcha, desayuno suculento, como todos los días y tras vestirnos y eso, cogimos todos nuestros artilugios y procedimos a salir del barco. En esta ocasión teníamos varias opciones. O bien hacíamos Pisa y Florencia, o bien únicamente una de las dos. Ya que no teníamos tiempo de hacer las dos nos decidimos por Pisa, que era la que llevábamos preparada en nuestra guía, la pobre ya magullada a estas alturas. La verdad es que tuvimos ocasión de hacer las dos visitas ya que en muchos destinos italianos, los taxistas, por un precio no excesivamente alto, te hacían de guía y te paraban en cada uno de los destinos de cada ciudad. Nosotros por desconfianza no lo hicimos y la verdad que nos arrepentimos un poquito, vaya que el italiano ese nos secuestre y haga helado de Stracciatella con nosotros...
El puerto en el que atracamos era el de Livorno. Para ir de allí a la parada de tren que debíamos coger para ir a Pisa, debíamos esperar a un Bus que se dedicaba exclusivamente a ello, de pago, como no. Mientras esperábamos el autocar dimos un par de vueltecillas por el puerto, donde me llamó la atención la cantidad de tanques y material militar que allí se encontraban.
Tras unos veinte minutos de espera llegó el bus que nos recogió y nos dejó en el centro de la ciudad. Ahora tocaba coger otro bus que nos llevaba hasta la estación de tren y desde allí directos a Pisa.
Yo en la estación de tren  con guía en mano

Una vez en Pisa tuvimos que coger otro bus mas hasta la zona en la que se encontraba la gran Torre de Pisa. Este bus parecía una lata de anchoas y encima nos tocó ir de pie. Menos mal que el trayecto no era excesivamente largo. 
Este día tuvimos la mala suerte de que nos llovió, así que no pudimos disfrutar de la estancia todo lo que nos hubiera gustado, aunque no podemos quejarnos. El recuerdo es espectacular, sobre todo el instante en el que observamos la torre. Era un momento único y yo con estas pintas:

Ridículo ¿verdad? La cámara de vídeo no sufrió ningún daño. 
Dimos un par de vueltas por allí y observamos de cerca la torre. Es increíble que siga en pie. La verdad que en las fotos no se aprecia el desnivel real que se aprecia en realidad. Como haya un terremoto eso cae seguro. 

Hicimos varias fotos mas a esa zona:





Después de dar unas vueltecilla nos fuimos a tomar un tentempié, Italia, pizza...


Tras hincarnos esta deliciosa pizza, volvimos a dar otra vuelta por la torre, pero empezó a llover mas fuerte que antes, así que tuvimos que ir a meternos bajo un techado (y yo con esas pintas). 
Cuando cesó algo la lluvia continuamos nuestro recorrido. He de confesar que en Pisa, aparte de su torre no tiene gran cosa que ver mas. Nosotros, ilusos, habíamos leído por internet que las murallas de Pisa también era una de las visitas mas interesantes que tenía, asi que juzgad vosotros en esta foto:


Nos la metieron doblada. Con la ilusión que le hacían a mi mujer...
Ya visto todo lo que queríamos ver de Pisa procedimos a andar hacia la estación de tren, sin coger el bus, ya que teníamos otra ruta que seguir. Como somos un poco desastres, incluso con mapa nos perdimos por allí. Dimos mas vueltas que una peonza. Que si cruzábamos un puente, después para atrás... 
Al final llegamos a nuestro destino. Tren de vuelta a Livorno y de aquí otros dos buses hasta el barco. Los pies acabaron destrozados, como todos los días.
Se me olvidó contaros unas cosa. Ese día me compré la camiseta del Milán en uno de los puestecillos que había cerca de la torre y a mi cuñado le compramos la de la Roma.

Ya en el barco lo de todos los dias. Una vueltecilla, un piscolabis, ducha, cena espectacular y a la cama.