miércoles, 4 de julio de 2012

Un mal día

Un mal día lo tiene cualquiera y hoy ha sido uno de esos. Para empezar, el despertador ha sonado, pero contra el suelo después del hostión que le metí tras el primer pitido. Una vez levantado, me aseé y con las ojeras típicas de aquellas horas tempraneras me eché la colonia de mi mujer, al menos no olía mal, un poco femenino, si, pero bien. Intenté prepararme una tostada, pero lo que colé por la tostadora era la tablet que me habían regalado el día antes, o no, espera, lo había comprado yo, creo que si, aquí está el crédito que tuve que firmar para llevarme ese preciado aparato electrónico. No pasa nada, sólo está a siete años...
Acabé desayunando una magdalena caducada hacía dos meses, la nevera estaba totalmente vacía, no recordaba que mi mujer me había dejado por el vecino de al lado y yo soy un desastre con las cosas de la casa.¿Estaba casado? Ya no lo recuerdo...
Me acerqué al coche aparcado frente a mi puerta, ya iba al trabajo media hora tarde. El puñetero coche no se quería abrir. Suele pasar cuando tu coche es rojo y aquel era azul... ¿Donde estaba mi coche? Me encontré en el suelo una nota diciendo que se lo había llevado la grúa por emitir más gases tóxicos de la cuenta. Llamé a un taxi. Mi lugar de trabajo está a 150 kilómetros de mi casa, por lo que me tuve que volver a hipotecar...  Al llegar a mi destino y firmar los papeles del crédito el taxista muy amable me deseó que pasara un domingo genial...